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miércoles, 17 de julio de 2019

Existen los superdotados?

Existen los superdotados?

El pedagogo Julián De Zubiría reflexiona sobre las enseñanzas que le dejó haber creado una institución para niños de capacidades intelectuales muy superiores. Concluyó que no hay que dedicarse a buscar los niños con talento, sino a desarrollar el talento que cada uno de los niños tiene.
https://www.semana.com/opinion/articulo/existen-los-ninos-superdotados-columna-de-julian-de-zubiria/623534


En sus orígenes, la historia del Instituto Alberto Merani estuvo asociada a la educación de niños que suponíamos tenían unas capacidades intelectuales muy superiores. Evaluamos cerca de cuatro mil niños y seleccionamos, orientamos y seguimos con detenimiento durante una década a mil de ellos. Estudiamos sus familias, sus procesos de interacción social, sus actitudes y su desarrollo cognitivo. Dicha experiencia nos permitió realizar un trabajo por completo diferente al orientado por el Ministerio de Educación Nacional (MEN) a nivel del currículo, del modelo pedagógico y de los sistemas de selección, evaluación, mediación y promoción de estudiantes. Por esta razón, creamos un Proyecto Educativo (PEI) diferente, nuevos textos, sistemas de formación y ascenso de docentes. Sin embargo, el seguimiento y la investigación que llevamos a cabo, nos condujeron a conclusiones muy diferentes a las que preveíamos.  

Primero. Al reaplicar pruebas de IQ, sin ninguna explicación, en algunos casos subían los resultados y en otros disminuían. Los resultados eran muy diferentes si la prueba era WISC o Terman. Dependía en buena medida del contexto emocional del menor y de la empatía entre el niño y el evaluador. En términos más generales: las pruebas no tenían consistencia. Peor aún, no tenían ningún nivel de predictibilidad. Esta última conclusión ha sido ampliamente validada cuando desde el año 2000 decidimos permitir el ingreso a niños de todas las capacidades intelectuales y encontramos que las correlaciones entre IQ y rendimiento académico son nulas. Dicho de otra manera: es equivocado aplicar una prueba de IQ porque sus resultados son completamente inconsistentes y porque carecen de predictibilidad académica. Más diciente aún: su capacidad para predecir éxito en cualquier campo de la vida, también es nula.

La conclusión anterior es evidente. Nadie podría describir la inteligencia de un niño o un joven, si no ha producido ideas, ensayos, teorías o soluciones a ningún problema conceptual, afectivo o práctico. Nadie. Por eso resulta fácil de comprender que quienes han alcanzado altos puntajes en pruebas de IQ en el mundo, no hayan tenido mayor éxito en la vida que quienes han puntuado bajo en las mismas pruebas.
Desde los primeros años de creada la institución, habíamos encontrado un resultado que contradecía las tesis iniciales: la gran mayoría de los niños que supuestamente tenía capacidades intelectuales muy superiores, alcanzaba resultados muy bajos en el desarrollo del pensamiento. Algo tenía que estar mal para que niños supuestamente muy inteligentes, tuvieran serias 
dificultades para pensar lógicamente. Con el paso del tiempo encontramos la respuesta: las pruebas de IQ tan solo evalúan una parte ínfima de la inteligencia analítica y dejan por fuera la diversidad de inteligencias. Esto sucede porque las pruebas de “inteligencia” fueron diseñadas teniendo en cuenta lo que hace un siglo se concebía por inteligencia. Por ello, no nos dicen absolutamente nada de la inteligencia intra e interpersonal, ni de inteligencia práctica, ni de creatividad. Además, en lo que tiene que ver con la inteligencia analítica, dejan de lado los instrumentos de conocimiento, la metacognición y los procesos de pensamiento más complejos. Dado lo anterior, no vale la pena aplicarlas en el siglo XXI.

Segundo. Todos hemos conocido en la vida personas muy inteligentes para analizar un problema, pero torpes en el amor o en la vida práctica. Todos conocemos individuos que hablan bien, pero con dificultades al escribir o al escuchar. La explicación es sencilla: el ser humano es muy complejo y diverso, y así mismo son sus inteligencias. Somos seres impredecibles. Como decía Eurípides: “Lo esperado no se cumple y para lo inesperado un dios abre la puerta”.
En este contexto, hablar de una capacidad intelectual general y estable, resulta bastante equivocado. Se requieren instrumentos y procesos diferentes para interactuar, hablar, pensar, interpretar, amar o actuar, entre otros. No existen unas “capacidades intelectuales generales”. Hay diversas inteligencias y múltiples talentos de muy variada naturaleza. Ninguna de ellas se puede evaluar mediante una prueba de IQ. Se puede concluir que es más el daño que se genera al conocer el resultado de una prueba de IQ sobre el autoconcepto de niños y padres, que los ínfimos beneficios derivados.

Tercero. La inteligencia y el talento no se tienen, sino que se desarrollan. Por tanto, no se es inteligente o talentoso, sino que se van alcanzando mayores o menores niveles de inteligencia y talento, según el contexto, la mediación, la cultura y el esfuerzo. Deberíamos hablar de niños que están siendo inteligentes y no que lo son de antemano; pero también tendríamos que decir en qué están siendo más inteligentes. Es así como quien lee libros más pertinentes y profundos, desarrolla su inteligencia analítica; lo mismo, quien interactúa con profesores mejor formados. Pero en otro sentido, podríamos decir que quien recibe de sus padres seguridad, amor y estabilidad emocional, desarrolla de mejor manera sus competencias éticas y socioafectivas. En consecuencia, podemos desarrollar o frenar nuestros procesos cognitivos, éticos, comunicativos, emocionales y de pensamiento, según la calidad de la mediación que recibamos de la cultura, el contexto en el que nos movamos y el esfuerzo que realicemos.
Si los niños tuvieran muy buenos maestros, se volverían más inteligentes a nivel analítico. Si tuvieran padres democráticos, afectivos, que propiciaran la comunicación, sus hijos serían más inteligentes emocionalmente. Si los niños tuvieran muy buena orientación y acompañamiento por parte de los adultos, seguramente aprehenderían a resolver de mejor manera los problemas que les plantea la vida. Después de dedicar más de tres décadas a investigar el tema, es fácil concluir que la genética explica un porcentaje bastante bajo de los procesos cognitivos, comunicativos o práxicos, de las nuevas generaciones. No nacemos con conceptos, ni con competencias cognitivas, sino que las adquirimos del medio. Por lo tanto, la inteligencia analítica depende esencialmente de la cultura, la lectura, los diálogos y los docentes.

Cuarto. Somos seres histórica y socialmente determinados. Hablamos y pensamos, gracias a que fuimos formados por personas que también lo hacen. También amamos gracias a que hemos convivido con seres que nos han amado. Por ello, los hijos de padres democráticos y amorosos, son más amorosos y los niños que se sienten poco queridos por sus padres, suelen ser individuos más tristes y solitarios.
Nos hacemos casi las mismas preguntas que se hace la cultura en una época y un momento determinado; usamos casi sus mismos instrumentos culturales y tecnológicos; accedemos a similares libros, vehículos y medios de comunicación. Vemos las mismas películas y noticieros, usamos las mismas redes, vemos las mismas propagandas y oímos casi las mismas canciones. En este sentido, hablar de capacidades individuales es un eufemismo, ya que nuestras inteligencias están profundamente determinadas por los contextos históricos, sociales y culturales en los que hemos vivido. Si lo expresara en términos coloquiales diría que los niños que terminan teniendo inteligencias más altas, es porque han tenido familias y escuelas más enriquecidas culturalmente y porque han asistido a mejores colegios, con currículos más pertinentes y maestros mejor formados.

Durante una buena parte del siglo XX, se creyó que existía una capacidad intelectual general, que se heredaba de los padres y que se mantenía a lo largo de la vida. También que se podía evaluar y que explicaba el rendimiento en la escuela y el éxito en la vida de una persona, porque se creía que era individual y estaba alojada en la cabeza de las personas.
Hoy sabemos que las inteligencias son diversas y múltiples los talentos. Sabemos que se desarrollan o se estancan a lo largo de la vida, dependiendo de la mediación de la cultura que recibamos y que no existe ninguna prueba de papel, computador o lápiz para evaluarlas. Hoy sabemos que las pruebas de IQ no evalúan ninguna de las inteligencias, y por ello, no pueden explicar el rendimiento en la escuela y muchísimo menos el éxito en la vida de una persona. Hoy sabemos que nuestras ideas son enriquecidas por cada texto que leamos, por cada palabra que discutamos y por cada nueva interpretación que escuchemos de los demás hombres. Por ello, inciden los padres y abuelos, pero no tanto con sus genes, sino esencialmente, con sus diálogos, afectos y reflexiones compartidas. Por ello, tanto le debemos a los gigantes que nos han antecedido y a nuestros amigos y compañeros con quienes a diario nos formamos.  Inevitablemente, es un mito el yo –como decía Rodolfo Llinás–, porque somos mucho menos yo y mucho más nosotros.
Nadie se casará con una mujer o con un hombre seleccionados mediante una prueba de papel y lápiz. Todos sabemos que hay que convivir para conocer en realidad a una persona. Lo mismo sucede con las inteligencias. Solo se pueden llamar inteligentes a nivel intra e interpersonal quienes al interactuar son empáticos, demuestran sensibilidad, comprensión de sí mismos y de los otros. Eso solo lo aprendemos conviviendo con ellos, y para saber si seguirán siendo así, tendremos que esperar al día de mañana. 
Hace treinta años nos dedicamos a buscar niños con talento, pero desde hace dos décadas estamos dedicamos a buscar el talento que cada uno de los niños tiene y todos tienen alguno por desarrollar. La escuela tiene que ser un espacio para encontrar el proyecto de vida y el sentido que cada uno va a desarrollar en ella. Y como los proyectos de vida son tan distintos, las escuelas también tendrían que serlo, aunque en todas tendríamos que aprehender a pensar, amar y a comunicarnos asertivamente.

*Director del Instituto Alberto Merani y consultor en educación

Fuente: Semana








sábado, 13 de julio de 2019

La envidia o el síndrome de Salomon

La envidia y el síndrome de Solomon
Formamos parte de una sociedad que tiende a condenar el talento y el éxito ajenos
La envidia paraliza el progreso por el miedo que genera no encajar con la opinión de la mayoría
Uno de los mayores temores del ser humano es diferenciarse del resto y no ser aceptado



En 1951, el reconocido psicólogo estadounidense Solomon Asch fue a un instituto para realizar una prueba de visión. Al menos eso es lo que les dijo a los 123 jóvenes voluntarios que participaron –sin saberlo– en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase de un colegio se juntó a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban compinchados con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala creyendo que el resto de chavales participaban en la misma prueba de visión que él.
Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros.
La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría”
(Solomon Asch)
La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden.
Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les pre­­guntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.

A día de hoy, este estudio sigue fascinando a las nuevas generaciones de investigadores de la conducta humana. La conclusión es unánime: estamos mucho más condicionados de lo que creemos. Para muchos, la presión de la sociedad sigue siendo un obstáculo insalvable. El propio Asch se sorprendió al ver lo mucho que se equivocaba al afirmar que los seres humanos somos libres para decidir nuestro propio camino en la vida.

Más allá de este famoso experimento, en la jerga del desarrollo personal se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en exceso –e incluso triunfar– por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás. Esta es la razón por la que en general sentimos un pánico atroz a hablar en público. No en vano, por unos instantes nos convertimos en el centro de atención. Y al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos en una posición de vulnerabilidad.

El síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, creyendo que nuestro valor como personas depende de lo mucho o lo poco que la gente nos valore. Y por otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos. Aunque nadie hable de ello, en un plano más profundo está mal visto que nos vayan bien las cosas. Y más ahora, en plena crisis económica, con la precaria situación que padecen millones de ciudadanos.

Detrás de este tipo de conductas se esconde un virus tan escurridizo como letal, que no solo nos enferma, sino que paraliza el progreso de la sociedad: la envidia. La Real Academia Española define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.

Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. De forma casi inevitable, estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.

El primer paso para superar el complejo de Solomon consiste en comprender la futilidad de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros. Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas –movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad– puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.

¿Y qué hay de la envidia? ¿Cómo se trasciende? Muy simple: dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye. Esencialmente porque aquello que admiramos en los demás empezamos a cultivarlo en nuestro interior. Por ello, la envidia es un maestro que nos revela los dones y talentos innatos que todavía tenemos por desarrollar. En vez de luchar contra lo externo, utilicémosla para construirnos por dentro. Y en el momento en que superemos colectivamente el complejo de Solomon, posibilitaremos que cada uno aporte –de forma individual– lo mejor de sí mismo a la sociedad.


viernes, 12 de julio de 2019

Admisión 2019. Universidades Públicas de Galicia

Haz el seguimiento de tus solicitudes !!

Las fechas de publicación de los listados de admitidos a matrícula en el Sistema Universitario de Galicia: USC, UDC,UVigo son las siguientes.


*El alumnado que se presente a la convocatoria extraordinaria de la ABAU de julio tendrá que esperar al cuarto listado de admitidos del 20 de agosto

PROCEDIMIENTO DE INSCRIPCIÓN

Realizadas las pruebas de Avaliación do Bacharelato para o Acceso á Universidade (ABAU) y conocidas las calificaciones –el alumno tiene, todavía, varias vías y plazos para expresar su desacuerdo- se inicia  el momento de realizar la preinscripción para la admisión en las Universidades gallegas, en aquellas titulaciones con límite de plazas, y también el seguimiento de las adjudicaciones de plazas ofertadas

https://www.edu.xunta.es/nerta/PaxinaInicio.do%3bjsessionid=C3F1EE1A46CF91DB7F1BDA41D90B5055.server_prod-j2ee36

¿Cuándo puedo preinscribirme?

En concretos hasta el día 2 de julio en solicitud ordinaria de admisión. Para las solicitudes de carácter extraordinario, el momento de llevar a cabo este trámite se fija entre los días 8 y 9 de julio. Debes tener en cuenta que, en ambos casos, las 14.00 horas del último día será el momento de cierre de los respectivos períodos de preinscripción.  

¿Cómo realizo este trámite?

Para llevar a cabo la preinscripción,  debes presentar el correspondiente impreso de solicitud de admisión a través de la aplicación Nerta: impreso solicitud admisión

En este punto, es importante tener en cuenta que los alumnos que hayan cursado estudios de Bachillerato en Galicia cuentan con sus datos informatizados en esta plataforma, por lo que no será necesario que adjunten el DNI. si todavía no te has registrado en NERTA puedes hacer lo en el siguiente enlace: 

 http://www.usc.es/export9/sites/webinstitucional/gl/servizos/oiu/descargas/instner.pdf
Debes asegurarte de que la cuenta esté activada antes del día de la publicación de las notas

¿Qué escojo y en qué orden?

A estas alturas, puede que tengas muy claro cuáles son tus estudios preferentes y puede que no. En todo caso, es importante conocer la normativa correspondiente a este proceso de admisión en las  universidades de Galicia. Así, cada estudiante podrá solicitar –por orden de preferencia y en el momento de la preinscripción- hasta cinco titulaciones diferentes o hasta diez si su docencia tiene lugar en los diferentes campus de las universidades gallegas. 

Hasta 5 titulaciones distintas. Ej
      1. Grado en Medicina, USC
      2. Grado en Biotecnoloxía, USC
      3. Grado en  Fisioterapia, UDC
      4. Grado en Enfermería, UVigo
      5. Grado en Enx. Química, USC
Hasta 10, si la misma titulación se imparte en distintos campus. Ej
    1. Grado en Medicina, USC, Campus de Santiago de Compostela
    2. Grao en  Biotecnoloxía, USC, Campus de Santiago de Compostela.
    3. Grado en Farmacia, USC, Campus de Santiago de Compostela.
    4. Grado en Enfermería, USC, Campus de Santiago de Compostela.
    5. Grado en Enfermería, USC, Campus de Lugo.
    6. Grado en Enfermería, UDC, Campus A Coruña.
    7. Grado en Enfermería, UDC, Campus de Ferrol.
    8. Grado en Enfermería,UVigo, Campus de Vigo.
    9. Grado en Enfermería, UVigo, Campus de Ourense.
    10. Grado en Enxeñ. Química, USC, Campus de Santiago de Compostela.

¿Es vinculante el orden de preferencia?

La respuesta es que sí. Por tanto, es fundamental que pienses bien el orden en que solicitas las titulaciones. Si se convoca a matrícula en un determinado grado, se eliminarán automáticamente el resto de los solicitados en el documento de preinscripción. De ahí que te recomendamos prestar especial atención a los códigos de la titulación, comprobando que no se produzcan errores durante su transcripción.  


Las plazas ofertadas por las Universidades se pueden consultar en el siguiente enlace:
Plazas Curso 2019-2020 

PROCEDIMIENTO MATRICULA
(ver CIUG)

Una vez publicado el listado de admitidos a matrícula y en espera, dispondrás de tres días para matricularte si te corresponde hacerlo.
  • Para formalizar la MATRICULA dispondrás de unos días limitados en cada listado, los cuales se indican en el cuadro inferior.
  • Siguiendo unos sencillos pasos en la aplicación NERTA  procederás a matricularte.
  • Los estudiantes gallegos ya están registrados en esta aplicación. Recuerda hacerlo si procedes de otra Comunidad Autónoma.
  • Puedes consultar las plazas ofertadas por la USC para el curso 2019-2020 

ADJUDICACIÓN DE LAS PLAZAS

Las plazas se adjudican atendiendo a la NOTA DE ACCESO de la ABAU/EBAU y se adjudicará la titulación de mayor preferencia a la que pueda acceder por nota (entre todas las solicitadas). Consulta, solo como orientación, las notas de corte del curso 2018-2019

En el siguiente caso práctico, una estudiante hace la preinscripción para acceder al grado en medicina en la USC. Solicita plaza, porque así lo permite la Ciug, en hasta diez titulaciones en los distintos campus de las tres universidades gallegas. Ella sabe que si en el primer listado no es convocada en medicina pero es admitida en el Grado en Biotecnoloxía de Santiago de Compostela (2), se eliminarán las titulaciones de menor preferencia que había solicitado (3,4,5,6,7,8,9,10), sin perder la posibilidad de que la convoquen al grado en medicina en sucesivos listados.
  1. Grado en Medicina, USC.
  2. Grado en Biotecnoloxía, USC.
  3. Grado en Farmacia, USC, Campus de Santiago de Compostela.
  4. Grado en Enfermería, USC, Campus de Santiago de Compostela.
  5. Grado en Enfermería, USC, Campus de Lugo.
  6. Grado en Enfermería, UdC, Campus A Coruña.
  7. Grado en Enfermería, UdC, Campus de Ferrol.
  8. Grado en Enfermería,Uvigo, Campus de Vigo.
  9. Grado en Enfermería, Uvigo, Campus de Ourense.
  10. Grado en Enx. Química, USC 
Por lo tanto, las 10 opciones iniciales se han concretado en 2.
  1. Grao en Medicina, USC.
  2. Grao en Biotecnoloxía, USC

MATRICULARSE O ESPERAR
1.- PRIMERA CONVOCATORIA DE MATRÍCULA
  •  SÍ DEBERÁS MATRICULARTE: Si  te convocan a matrícula en la titulación de primera preferencia.
  • PODRÁS ESPERAR A MATRICULARTE: Si te convocan a matrícula en una titulación que no es la de primeira preferencia ( hasta que ésta cierre matrícula); en caso de matricularte, perderías los derechos a seguir en el proceso para aspirar a un grado con límite de plazas.
2.- SUCESIVAS CONVOCATORIAS DE MATRÍCULA ( Hasta 7)
Si después del primer plazo de matrícula, quedan plazas disponibles, se hará una nueva asignación de plazas y se convocará de nuevo a matrícula… así sucesivamente hasta que se completen todas las plazas disponibles. Pueden darse dos situaciones:
  1.  Si eres convocada/o para matrícularte en un grado de primera preferencia (se solicitan de mayor a menor preferencia), deberás matricularte para no perder tus derechos.
  2. Si eres convocada/o para matricularte en un grado de menor preferencia, debes saber que:
  • Si te matriculas, se considerará firme y ya no podrás cambiar a otra titulación.
  • Si no te matriculas, podrás esperar a matricularte en un grado de mayor preferencia hasta el cierre de matrícula de los mismos (peche).

Las fechas para que formalices matrícula en las Universidades de Galicia: USC, UDC, UVigo  son las indicadas a continuación:

 

Más información: 

UNIVERSIDADE DE SANTIAGO: https://matricula.usc.es/matriculaPrimeiro