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miércoles, 2 de mayo de 2018

Trastorno límite de personalidad

El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) incide en la forma de pensar, percibir y relacionarse de la persona que lo padece.

Mujer con dos mascaras
La persona que presenta este trastorno tiene afectados estos rasgos de forma permanente e inflexible. Esto ocasiona desadaptación y conductas que se apartan de las normas sociales. La característica esencial del trastorno límite de la personalidad (TLP) o trastorno de la personalidad límite (TPL) es un patrón general de inestabilidad asociado a las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos.
El TLP significa, en resumen, una persistente anomalía del funcionamiento social y personal, una peculiar forma de afrontar los problemas y las relaciones interpersonales. Habitualmente se inicia en la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta y cuando se realiza el diagnóstico la mayoría de las personas tienen una edad comprendida entre los 19 y los 34 años.

Características del trastorno límite de la personalidad

En el trastorno límite de la personalidad existen una serie de rasgos muy prototípicos:
  • Para ellos es una fuente de sufrimiento extrema pensar que el otro les va a abandonar. Por ello hacen esfuerzos desesperados para evitar que esto ocurra, sobre todo por parte de sus amigos, pareja y familiares. De hecho, para protegerse, antes de que les abandonen abandonan ellos, rechazando a los demás. Paradojicamente lo que buscan es no separarse de esa persona, pero es tal el sufrimiento que les genera ese “posible” abandono que necesitan recurrir a este mecanismo tan defensivo.
  • Las relaciones interpersonales que mantienen con los demás son inestables y alternan entre episodios de idealización, en las que el otro es alguien asombroso y le tienen como un dios terrenal, a episodios de absoluta devaluación, en la que el otro pasa a ser alguien despreciable y malo.
  • Su autoimagen está distorsionada y es muy inestable. Es común que el trastorno de personalidad curse con algún trastorno alimenticio (la bulimia uno de los trastornos más asociados). Esto tiene mucha relación con esa impulsividad tan brutal que ellos sienten y que necesitan canalizar. Por ello muchas veces llevan a cabo conductas que pueden ser temerarias. Ya sean gastos excesivos, el consumo de determinadas sustancias o adicción al sexo.
  • En cuanto a sus emociones, estas suelen ser muy cambiantes. Pasan fácilmente de un ánimo depresivo a uno muy entusiasta. Suelen sentir mucha ansiedad, algo que les hace vivir en un estado de irritabilidad continuo. Estos cambios pueden variar en unas horas o en días. Al fin y al cabo estas relaciones tan inestables que mantienen con los demás no dejan de ser un reflejo de la relación que mantienen consigo mismos, y ello les genera un gran sufrimiento que muchas veces asumen como algo estanco y eterno.
  • Suelen sentir culpa y vergüenza cuando tienen ataques de ira o agresividad. Algo que les hace verse como personas “malvadas” que no tienen remedio. Acaban por asumir esa realidad como verdadera y les cuesta cambiar esta imagen que tienen de sí mismos.
  • Hay un síntoma que es muy característico de este trastorno y es el del sentimiento de vacío crónico que viven. Es como si fueran incapaces de llenar ese vacío que sienten. Con nada. Por más conductas impulsivas, temerarias, expansivas que tengan… nunca es suficiente. Necesitan esa excesiva estimulación para no sentir el vacío, pero esta sensación vuelve una y otra vez y nunca desaparece.
  • Los síntomas disociativos a su vez son muy frecuentes y aparecen en episodios de estrés pronunciado. Es como si pensaran una cosa y sintieran otra totalmente diferente. O como si aparecieran dos caras totalmente opuestas de su persona… Todo ello dificulta que haya un sentido de integración en la persona. Es como si todo apareciera desintegrado y no pudieran remediarlo porque no han aprendido cómo hacerlo.

 

Principales síntomas del trastorno de la personalidad límite

Por favor, no me abandones

Las personas con trastorno de la personalidad límite hacen esfuerzos frenéticos por evitar un abandono real o imaginado. La percepción de ser abandonados o rechazados puede dar lugar a profundos cambios en la autoimagen, el afecto, la cognición y el comportamiento.

Estos individuos son muy sensibles a las circunstancias ambientales. Experimentan un miedo inmenso al abandono e ira inapropiado. Esto es así incluso cuando la separación es real, pero de tiempo limitado o cuando se producen cambios inevitables en sus planes. Por ejemplo, pueden experimentar este miedo o ira cuando alguien importante para ellos llega con unos minutos de retraso o deben cancelar una cita.
Las personas con TPL pueden llegar a creer que este “abandono” implica que son “malos”. Los temores de abandono están relacionados con una intolerancia a la soledad y la necesidad de tener otras personas con ellos. Sus esfuerzos frenéticos para evitar el abandono pueden incluir actos impulsivos como la autolesión o comportamientos suicidas.
“Las personas con trastorno de la personalidad límite hacen esfuerzos frenéticos por evitar un abandono real o imaginado”

Ni contigo ni sin ti

Las personas con trastorno de la personalidad límite tienen un patrón de relaciones inestables e intensas. Pueden idealizar a los cuidadores o a sus amantes potenciales a la primera o segunda cita. También pueden exigir pasar mucho tiempo juntos y compartir los detalles más íntimos de una relación demasiado pronto.
Sin embargo, pueden pasar rápidamente de idealizar a devaluar a las personas. Pueden sentir que a la otra persona no le importa demasiado, no le da lo suficiente o no está para ella el tiempo necesario. Estas personas pueden comprender y cuidar a los demás, pero solo con la expectativa de que esa persona “esté ahí” para cubrir sus propias necesidades cuando se lo pida. Estos individuos son propensos a los cambios repentinos y dramáticos en su visión de los demás. Los demás pueden considerarse su mejor apoyo y también sus castigadores más castigadores crueles.
Estos cambios suelen reflejar la desilusión con un cuidador cuyas cualidades de crianza se han idealizado o cuyo rechazo o abandono se espera.

Ahora sí, ahora no

Puede haber una alteración de la identidad, caracterizada por una autoimagen o sentido de sí mismo inestables, de una forma acusada y persistente. Cambian repentina y dramáticamente su autoimagen, sus metas, valores y aspiraciones profesionales.
Asimismo, puede haber modificaciones repentinas de las opiniones y proyectos acerca de la profesión, la identidad sexual, los valores y tipos de amigos. Estos individuos pueden variar repentinamente y asumir desde el papel de una persona necesitada que suplica ayuda, hasta el de una persona vengadora que se resarce por los malos tratos sufridos.
Por lo general, las personas con trastorno de la personalidad límite tienen una mala autoimagen o dañina. Sin embargo, a veces, tienen la sensación de que no existen en absoluto. Esto ocurre cuando sienten la falta de una relación significativa, de cuidados y de apoyo.
Además, las personas con un trastorno límite de personalidad suelen obtener un peor rendimiento en las situaciones no estructuradas, en el trabajo o en la escuela.
“Las personas con TPL cambian repentina y dramáticamente su autoimagen, sus metas, valores y aspiraciones profesionales”

Impulsividad y riesgo de suicidio

Las personas con trastorno de la personalidad límite exhiben impulsividad en al menos dos áreas que son potencialmente dañinas para sí mismos. Pueden jugar patológicamente, gastar dinero de manera irresponsable, darse atracones de comida, consumir sustancias de abuso, mantener relaciones sexuales sin protección o conducir de forma temeraria. Además, suelen presentar comportamientos, gestos o amenazas suicidas recurrentes, además de conductas autolesivas.
El suicidio consumado se produce en el 10% de estos individuos. También son habituales los actos de autolesión (cortes, quemaduras…) y las amenazas e intentos de suicidio. La tendencia suicida suele ser la razón para que estas personas pidan ayuda o lo haga alguien de su entorno.
Muchos autolesivos son una reacción ante la amenza percibida de separación o de rechazo. Durante estas experiencias puede aparecer la automutilación, que a menudo implica alivio porque reafirma su capacidad de sentir o de expiar el sentimiento de culpa por ser una persona mala o despreciable.

Experimentando intensos estados de ánimo

Las personas con trastorno de la personalidad límite demuestran una inestabilidad afectiva que es debida a que cuentan con una emocionalidad muy reactiva. Por ejemplo, sufren episodios de irritabilidad o ansiedad que suelen durar unas horas y rara vez más de unos días. Estos episodios pueden reflejar la reactividad extrema del individuo ante estresores interpersonales.

Sentimientos crónicos de vacío e ira

Estas personas también suelen quejarse de sentimientos crónicos de vacío y se aburren fácilmente, buscando algo que hacer constantemente. Además, expresan de manera inapropiada e intensa la ira y tienen gran dificultad para controlarla.
Suelen manifestarse de manera muy sarcástica, con resentimientos duraderos y explosiones verbales. La ira que sienten a menudo es provocada cuando perciben que un cuidador o amante es negligente, distante, indiferente o que tiene intención de abandonarles.

En el límte de la “locura”

Durante los períodos de estrés extremo puede aparecer ideación paranoide transitoria o síntomas disociativos (por ejemplo, despersonalización). Estos epiosidos ocurren con mayor frecuencia como respuesta a un abandono real o imaginario.
Los síntomas tienden a ser transitorios y duran minutos u horas. El retorno real de los cuidados de la persona significativa puede hacer que remitan los síntomas.

¿Cuál es la causa del trastorno de la personalidad límite?

Al igual que en otros trastornos, todavía no existe una identificación clara de los precipitantes o las causas que posibilitan el desarrollo de este tipo de personalidad. Se destaca la existencia de diferentes factores de riesgo que pueden predisponer a la persona. Estos factores pueden ser biológicos, psicosociales y genéticos.
Lo que sabemos es que, en cuanto al poder de la genética, el trastorno de la personalidad límite es aproximadamente cinco veces más frecuente entre los familiares biológicos de primer grado. También hay un mayor riesgo familiar de trastornos por consumo de sustancias, trastorno antisocial de la personalidad y trastornos depresivos o bipolares.
“Los factores de riesgo son de tipo biológico, psicosocial y genético”.

¿Cuál es el tratamiento del trastorno de la personalidad límite?

El tratamiento de este trastorno continúa siendo una asignatura difícil para los profesionales debido a su complejidad y modo de manifestarse. La inestabilidad de las personas que presentan este trastorno dificulta la adhesión al tratamiento y es frecuente el abandono del mismo.
El enfoque terapéutico que se propone en la actualidad responde a las siguientes pautas:
  • Tratamiento con psicofármacos.
  • Psicoterapia.
  • Intervención en crisis mediante hospitalización.
  • Abordaje desde la red de apoyos: familia y profesionales.

Psicofármacos

La farmacoterapia debe ser vista como una intervención complementaria en el tratamiento del TPL. En ningún caso se debe tratar como sustitutivo del trabajo que se realiza entre la persona y su grupo social de apoyo.
En función del la sintomatología presente se prescribirán los fármacos más oportunos. Normalmente, están orientados a paliar los síntomas presentados dentro de la inestabilidad emocional y afectiva, impulsividad y descontrol conductual y dificultades cognitivas.

Psicoterapia

Las intervenciones psicoterapéuticas combinan diferentes modalidades: individuales y grupales. Las unidades específicas que en la actualidad existen se caracterizan por desarrollar programas muy estructurados, multidisciplinares e inclusivos.
Las técnicas cognitivo-conductuales, el entrenamiento en habilidades sociales y la psicoeducación han demostrado su eficacia en este sentido. Un tipo de terapia que está dando buenos resultados es la Terapia Dialéctica Conductual, de Marsha Lineham.
Los resultados que se pretenden conseguir con la terapia son los siguientes:
  • Incrementar el nivel de habilidades adaptativas y capacidades funcionales (autocuidado personal, búsqueda de empleo, acceso a la comunidad, manejo en el hogar, establecer amistades…).
  • Reducir la impulsividad.
  • Aumentar la sensación de presencia consciente en el aquí y ahora.
  • En general, aumentar el bienestar físico y psicológico.
“La Terapia Dialéctico Conductual está demostrando su eficacia en el TPL”

Intervención en crisis mediante hospitalización

Los ingresos se dan en Unidades de Agudos y responden a intentos autolíticos, autolesiones, episodios psicóticos y depresivos, deterioro psicosocial y desbordamiento familiar. Suelen ser ingresos breves dirigidos a controlar los síntomas agudos o la situación de crisis (compensar en la medida de lo posible a la persona). Una vez controlado el episodio de crisis, la persona vuelve a casa bajo supervisión médica y con un tratamiento farmacológico.
Como hemos visto, el TPL es un trastorno complejo, pocas veces comprendido y de complicado tratamiento. Sin embargo, el sufrimiento de estos pacientes y de las personas de su entorno es tal que se hace imprescindible ahondar en la investigación e implementar tratamientos eficaces.


A continuación, para terminar, os dejamos un vídeo en el que se explica este trastorno desde un punto de vista muy personal y realmente cercano.

Bibliografía:
Mosquera, D. (2004). Diamantes en bruto (I), un acercamiento al trastorno límite de la personalidad: manual informativo para profesionales, pacientes y familiares. Pléyades.
Foret, M.  (2000). Mi hijo, personalidad borderline. Ediciones STJ.
American Psychiatric Association (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Editorial Médica Panamericana.

Fuente: La mente es maravillosa, Psicoactiva

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