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domingo, 31 de marzo de 2019

¿Qué quiero estudiar? Guía 2019. La Voz de Galicia

Titulaciones superiores en Galicia 2019

https://drive.google.com/open?id=1XqEcF29D6UJDb9ZuVuE_kH9H6_pfOq8Y

Versión en PDF. (39MB)


Son más de cien páginas en las que se analizan todas las titulaciones oficiales superiores que se pueden cursar en Galicia: 123 grados universitarios, entre sencillos y simultáneos, en los siete campus; 76 títulos de FP superior en 199 institutos y colegios privados; y 33 estudios de artes plásticas, arte dramático, música, deporte, diseño y conservación del patrimonio. 
Todo reunido en torno a las cuatro grandes ramas del saber que corresponden a los cuatro bachilleratos: artes, ciencias, ciencias sociales y humanidades.

Se puede optar a diferentes niveles de lectura: en las fichas laterales que hay para cada titulación se ofrece una información mínima: nombre exacto de los estudios, centros donde se imparte y notas de corte (en universidad y FP); a quienes les interese profundizar algo más, en el texto siempre se habla de la salidas profesionales y se hace un pequeño recorrido sobre la formación ofrecida, el precio aproximado en la enseñanza privada y otros detalles de la titulación. 

En el caso de los grados universitarios, en la ficha de resumen se incorporan las ponderaciones de la selectividad (asignaturas que valen el doble), así como las salidas profesionales y la formación básica, si hay sitio suficiente. 

En las fichas de las FP y los otros estudios (diseño, artes plásticas, música, deportes, conservación o arte dramático) también se indica en el lateral, si es posible, las asignaturas y las salidas profesionales. 

La guía se estructura en las cuatro ramas del bachillerato y cada una tiene un color propio. Empieza con ciencias sociales para seguir con ciencias (que incluye las técnicas y las sanitarias) y pasar a humanidades y artes, estas últimas con muchas menos titulaciones. En cada estudio se indica claramente la etapa a la que pertenece: G para los grados, FP para la formación profesional y O para otros, el resto. Lo que no hay es una distinción entre estos tres grupos, y por eso las FP o las artes plásticas, que duran dos años, comparten página con grados y otros estudios de cuatro años


Si prefieres una versión interactiva:

https://estudiarengalicia.lavozdegalicia.es/


 Fuente: La Voz de Galicia

viernes, 29 de marzo de 2019

Estudiar en USA. Becas Estados Unidos VISADO| iEduex

AÑO ESCOLAR EN USA | WELCOME CLASS OF 2019

 
https://ieduex.com/es/programa-becas/

El Programa de Becas iEduex tiene como objetivo facilitar la entrada a estudiantes de secundaria entre 14 y 18 años y medio en un programa académico de Año Escolar en Estados Unidos con el objetivo de mejorar su conocimiento de la lengua inglesa.

¿En qué consisten? 150 Becas de hasta 3.000 €   Precio del programa | Desde 6.750 euros

Las Becas iEduex están destinadas a reducir los gastos de Visado, Matriculación y Alojamiento en el Programa Oficial de Intercambio de Los Estados Unidos supervisado por el Departamento de Estado con un Visado de Estudiante J1.

Requisitos

  • Ser actualmente estudiante de educación secundaria
  • Tener entre 14 y 18 años y medio, a fecha 15 de Diciembre del 2019
  • Tener buen expediente académico, nota media superior a 6 en el último curso escolar
  • Enviar en plazo el formulario de solicitud con las notas del último curso escolar
Fecha límite de solicitud: Hasta el 15 de Mayo de 2019

Si os da problemas podéis enviar la solicitud por mail a info@ieduex.com Asunto: BECAS USA 2019

¿Conoces el Programa Oficial de Intercambio en USA?

Asesoramiento Programa Oficial de Intercambio USA
Matriculación USA High School Exchange Program
Alojamiento Pensión completa en una Host Family Voluntaria
Visado + Tasas Embajada de USA en Madrid + SEVIS
Elección de asignaturas Para la posterior convalidación


Fuente: IEduex


miércoles, 27 de marzo de 2019

VUESTRA VOZ. TDAH Y MEDICACIÓN

¿Tiene mi hijo TDAH? ¿Debería tomar metilfenidato?

http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/02/13/tiene-mi-hijo-tdah-deberia-tomar-metilfenidato/

Entre un 3 y un 7% de la población sufre trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), pero el debate se encuentra muy polarizado entre quienes defienden que este está bien diagnosticado e incluso infradiagnosticado y apuestan por su abordaje farmacológico, quienes consideran que se sobrediagnostica y los que entienden que incluso es una enfermedad ficticia. 

El TDAH ha hecho correr ríos de tinta. No sólo en las revistas científicas, también en la prensa generalista. Entre las primeras, por mencionar sólo una investigación reciente, el Scandinavian Journal of Child and Adolescent Psychatry and Psychology analiza en su último número los efectos del metilfenidato (MFD) en 77.358 pacientes y cómo son más frecuentes las alucinaciones y otros síntomas psicóticos en el grupo de niños con este trastorno que se inició en esta medicación que en el grupo control (con placebo). Los resultados, sin embargo, no son estadísticamente significativos y los propios autores reclaman más investigaciones en este sentido. Entre las segundas, la más sonada fue la entrevista en el Spiegel con el denominado “padre del TDAH”, 

Leon Eisenberg, hace ya algunos años, una entrevista en que parecía que al final de sus días se retractaba de todo lo dicho.

Lo cierto es que muchos familias con hijos con síntomas de TDAH no saben a qué atenerse. Si buscar en internet ante la duda en cuestiones de salud no suele ser una buena idea, en este caso conviene estar especialmente vigilante en un terreno en que se mezclan padres que declaran orgullosos como si hubieran salido del armario que sus hijos han crecido felices gracias al metilfenidato (MFD) con profesionales que aseguran que algún día se dejará de dispensar en farmacias. Donde las fake news se solapan con informaciones contrastadas y ni siquiera las guías dicen lo mismo en todas las comunidades.

Desde El diario de la educación hemos intentando arrojar un poco de luz de la mano de profesionales de distintas disciplinas –de la orientación y la psicopedagogía, de la psicología clínica y educativa, de la neurología y de la neuropediatría– acerca “del trastorno psiquiátrico más frecuentemente diagnosticado y tratado en población pediátrica”, según la revista de la Asociación Española de Pediatría, Anales de pediatría. Un tratamiento que desde su aprobación en los ochenta en España es a base de metilfenidato (MFD), un fármaco psicoestimulante que se encuentra entre los más prescritos en la actualidad.


El componente orgánico

Ana Cobos Cedillo es la presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE). Cree que uno de los problemas es que el término hiperactividad se ha vulgarizado y se abusa de él: “Se confunde con el exceso de actividad, o nos encontramos con personas que consideran que sus problemas de aprendizaje en la infancia se debían a que tenían ese diagnóstico y no se dio con él”. “Cuando se denominaba disfunción cerebral mínima se tenía claro que había un componente no solo comportamental sino orgánico”, rememora.

La experta tiene claro que no siempre detrás de un niño disruptivo, con problemas de conducta en casa o en el aula, hay un TDAH: “Hay tres posibles explicaciones: orgánica, social o educativa. Puede que el niño tenga un trastorno, pero puede también que se encuentre en un contexto sociocultural y económico desfavorecido o que, sin este contexto, no haya tenido unas pautas educativas –ante un mal comportamiento o desorden en las comidas, con niños a los que se les deja comer de todo o no comer nada, se les regala todo, se les mima, son el único niño entre un montón de adultos, sobreprotegidos y con dificultades para convivir con los iguales, no se han enfrentado a la frustración…”–. El TDAH, además, suele dar más la cara en los niños que en las niñas: “Creo que muchas veces en ellas se da TDA. Son niñas inatensas pero, al faltarles la parte visible de la hiperactividad, son más discretas”.
Si la causa es orgánica (TDAH) y el personal sanitario y de salud mental así lo determina, para Cobos un buen modo de afrontarlo es por medio del MFD: “Es un estimulante del sistema nervioso central, y ves que, tras un primer momento en que se regula la dosis correcta, ayuda al niño que lo necesita a centrar la atención. Ellos mismos, con 12, 13 o 14 años, se lo van administrando, saben que lo tienen que tomar”.

Cobos matiza que la parte del diagnóstico clínico y el tratamiento farmacológico o la psicoterapia corresponde al personal sanitario, que los orientadores se encargan de la evaluación psicopedagógica, de cómo se encuentra el niño en el contexto escolar, de cómo influyen sus capacidades, su conducta, su adaptación social, su contexto sociofamiliar y educativo: “Ante un posible TDAH se habla con la familia y, a partir de ahí, con la evaluación psicopedagógica como primer paso, ya interviene el pediatra, el médico de familia o el especialista en salud mental”.


Evaluación objetiva

Silvia Álava es psicóloga clínica y educativa. Considera que sí puede haber tendencia al sobrediagnóstico, y lo atribuye a la evaluación: “Si nos remitimos tan solo a un cuestionario que contestan padres y tutores, si no lo acompañamos de pruebas objetivas neuropsicológicas para medir el cociente intelectual, la capacidad de atención selectiva y sostenida, de planificación, de organización, esto es, la función ejecutiva, la capacidad de lectura y escritura, podemos generar falsos positivos, podemos estar ante niños movidos y con otras dificultades que en realidad no tienen TDAH”

Para ella, también antes de recetar MFD debe realizarse una exploración médica para analizar el coste-beneficio: “Los estudios lo siguen presentando como el tratamiento más eficaz si se combina con terapia, pero es cierto que tiene una serie de efectos secundarios –pérdida de apetito, dificultad para conciliar el sueño, dolor de cabeza…– y que el medicamento por sí solo no enseña nada, solo prepara al cerebro para que atienda mejor, lo estimula, lo predispone a aprender. Siempre, con independencia de si se recurre a él o no, debe incluirse la terapia, entrenar la capacidad de atención, de planificación, de regulación de conducta, emociones…”. Si la terapia, para ella, nunca es prescindible, la medicación no siempre es necesaria: “Aunque en determinadas ocasiones puede serlo, el error es creer que sólo por medicar lo vamos a solucionar. No es una pastilla mágica y muchas veces tendemos a sobremedicar sin pensar en por qué hemos de recurrir a ese fármaco. El tratamiento, cuanto más multidisciplinar, mejor”, subraya Álava, que incluye en el abordaje del TDAH a neurólogos, psicólogos, orientadores, psicopedagogos, padres y madres y profesores y que constata cómo, gracias al entrenamiento en una serie de estrategias, es frecuente que esa medicación con MFD pueda abandonarse: “Si el niño aprende esas pautas ya no necesita continuar con ella”.


De la generación Katovit a la generación metilfenidato

Joaquim Jubert i Gruart es neurólogo y es radical en su posición contra el TDAH y el MFD. Para él, el primero “no existe, es un invento, por lo que cualquier diagnóstico que se haga es un falso diagnóstico o un sobrediagnóstico”. El segundo es “una anfetamina, cocaína infantil”.
Se aferra Jubert a las revelaciones de Leon Eisenberg poco antes de morir, y sostiene que, tanto en niños como en adultos, el déficit de atención y la hiperactividad “son un signo, no una enfermedad”. Para él, como sucede con la fiebre, que puede venir provocada por multitud de enfermedades, debe analizarse qué provoca esos síntomas “y no tratarlos con un fármaco que en realidad es un activador”.

En su símil del MFD con la cocaína, ahonda: “Una persona recurre a esta cuando necesita activase mucho, pero también si se siente sobrecargada por muchos problemas y busca tranquilizarse. La cocaína le relaja. Los problemas desaparecen”. Para él, el tratamiento con MFD es una “prescripción refleja” que, además, crea dependencia: “Es un inhibidor selectivo de la recaptación de la noradrenalina presináptica, igual que los antidepresivos son inhibidores y hacen que las personas dejen de tener ansiedad, ideas depresivas y suba su estado de ánimo. Los síntomas desaparecen, pero ¿qué hay de las causas?”.

Antes de la prescripción viene el diagnóstico, para Jubert el quid de la cuestión: “No se está haciendo diagnóstico. Se está poniendo una etiqueta por los intereses de las farmacéuticas, que influyeron para que se incluyera este trastorno en los manuales DSM norteamericanos”.

Muchas veces, a su juicio, si se rasca bajo un positivo en TDAH aparece un problema de aprendizaje y conducta. Las causas, prosigue, son múltiples: “Obediencia, inercia, ineptitud, ausencia de criterios clínicos diagnósticos o de formación de los profesionales en diagnóstico diferencial o el afán por hacer coincidir la realidad con la doctrina”.

“TDAH es una etiqueta puesta sobre una caja que hay que abrir y someter a una exploración neurológica completa”, asevera Jubert, acostumbrado a recibir en su consulta niños con este diagnóstico –y tratados con MFD– que él descubre como falsos positivos a base de indagar en su atención, reactividad emotiva, capacidad cognitiva, déficit de aprendizaje, trastornos emocionales, conflictos de interacción social… “Hay que analizar qué parte de sus funciones cerebrales deja de aportar para alcanzar un rendimiento adecuado, si estamos ante una lesión cerebral mínima, un problema cognitivo, emocional, estricto de aprendizaje o un trastorno de conducta”. Asegura que vive esta situación “con extraordinaria frecuencia y con gran resistencia de los padres y del personal sanitario a hacer el cambio”. Una vez identificado el problema, el doctor recurre a diferentes estrategias terapéuticas no farmacológicas, implicando a diferentes profesionales: “Se retrocede hasta el nivel en que se producen las dificultades y se intentan solventar”.
Entretanto, se seguirán creando “futuros drogodependientes”, lamenta Jubert, que asegura que ha visto algún caso en que se pasa del MFD a otras sustancias no legales tras un consumo prologado: “Una sustancia química está sustituyendo a un neurotransmisor normal, con lo que el receptor se atrofia y se desarrolla un receptor de esa sustancia extraña”.

Por su parte, la revista Anales de pediatría reconoce cómo en la década de los noventa, “paralelamente al aumento de la prevalencia de TDAH, se incrementó notablemente el uso no médico del MFD entre estudiantes para mejorar el rendimiento escolar así como para fines recreativos entre adolescentes y jóvenes”. Para Jubert, habrá un día en que el MFD se dejará de comercializar, como en su día dejaron de expenderse en farmacia los optalidones o el Katovit. “Habrá un relevo generacional, un cambio en la evaluación, y se dará una transformación súbita, del mismo modo que ya no se comercializan las centraminas y las simpatinas de mi juventud. Unos y otros se encuentran en la misma clasificación farmacológica que el MFD, agentes simpaticomiméticos de acción central, y este se acabará retirando del mercado farmacológico y pasará a venderse en el mercado ilegal”.


Desde siempre y a todos los niveles

María Alba Jiménez es neuropediatra en el Hospital General de Villalba (Madrid). Reconoce que a su consulta llegan los casos de TDAH con una sintomatología más intensa: “Entiendo que una gran mayoría se tratan en atención primaria o se abordan por medio de medidas educativas, que trabajo con una muestra sesgada”. Dentro de esta, el 20% de los pacientes, explica, no requiere de ningún tipo de medida farmacológica.
Para ella, no hay duda de que el TDAH existe: “Estamos ante un trastorno en el neurodesarrollo del que se empieza a hablar en el siglo XIX, pero que siempre ha existido. Es cierto que en los últimos años ha habido un boom en el diagnóstico, pero es una alteración multigenética que afecta al cerebro, a la función ejecutiva, de control de impulsos, análisis y planificación de situaciones. Las pruebas de neuroimagen nos demuestran que puede darse un retraso de hasta dos años y medio en la maduración cerebral”.

A partir de ahí, concede que “no todo es TDAH”: “Puede haber falta de atención, impulsividad e hiperactividad sin TDAH. El TDAH es algo orgánico. Y, para empezar, deben ser síntomas que hayan estado presentes desde siempre. Los padres nos relatan cómo esos niños ya eran bebés inquietos. Un niño que está durmiendo mal porque padece insomnio o que tiene problemas en casa, puede mostrarse inquieto, irritable, impulsivo… sin tener TDAH”. Deben ser, además, síntomas lo suficientemente intensos para que le afecten y no solo en una esfera: “Un niño que se porta mal en clase y no atiende pero en casa es otro (y viceversa), no cumple este criterio. El TDAH afecta a escala familiar, escolar, social…”.

En cuanto al MFD, Alba se remite a la sintomatología: “No el 100% de los niños con TDAH han de recurrir a esta u otra medicación. Aquellos con una sintomatología más leve y sin trastornos asociados pueden tratarse con terapia cognitivo conductual, con apoyo en el colegio y asesoramiento a las familias. Si los síntomas son más intensos o se asocian con oposición desafiante, ansiedad, depresión, etc. sí está indicado el tratamiento farmacológico”. “Como cualquier fármaco, mal prescrito tendrá más contraindicaciones que efectos beneficiosos, pero si está indicado sólo puede ser un factor favorable -con sus efectos secundarios, como cualquiera- y puede generar un cambio académico, familiar, social… Sirve para que el niño focalice su atención, aumenta la liberación de catecolaminas en la corteza prefrontal, la más alterada, y quizá podamos tener un niño que de 50 minutos en clase atiende 40 en vez de cinco, los que atendía antes, aunque en función también de su capacidad cognitiva y de su fuerza de voluntad, pues la pastilla no cambia al niño, sólo la sintomatología”.


Fuente: El Diario de la Educación

lunes, 25 de marzo de 2019

Greta y el Síndrome de Asperger

Greta Thunberg, una chica muy especial

La líder del movimiento de estudiantes por el clima tiene síndrome de Asperger. Su ejemplo contribuye a normalizar este tipo de autismo.

https://elpais.com/sociedad/2019/03/24/actualidad/1553455980_236540.html#?ref=rss&format=simple&link=seguir

 Era un día de agosto. Viernes. Suecia acababa de vivir una ola de calor sin precedentes. A las 8.30 de la mañana Greta Thunberg cogió su bicicleta y, pertrechada con una pancarta, se plantó delante del Parlamento, en Estocolmo. La gente la miraba con curiosidad. Estuvo tres horas. El viernes siguiente volvió y esta vez alguien se sentó a su lado. Así comenzó uno de los fenómenos más sorprendentes de los últimos tiempos, el movimiento de estudiantes por el clima, que ha parado colegios e institutos de todo el mundo en protesta por la desidia de los adultos ante el cambio climático. Thunberg tenía 15 años cuando prendió la llama de una protesta que a los seis meses era ya global. 

Además de poner el foco en la necesidad de luchar contra el cambio climático, Thunberg ha logrado dar visibilidad al trastorno que ella misma sufre: el síndrome de Asperger. Esta alteración del neurodesarrollo forma parte de los trastornos del espectro autista y se caracteriza por una dificultad para la comunicación y las relaciones sociales junto con conductas repetitivas y una tendencia a focalizar el interés en temas restringidos. A diferencia de otras formas de autismo, esta no presenta discapacidad intelectual ni retraso en la adquisición del lenguaje.

Sus manifestaciones son muy variadas y de muy distinta intensidad. No hay dos personas con síndrome de Asperger iguales. Pero uno de los rasgos más frecuentes es que interpretan el lenguaje de forma literal. Les cuesta mucho captar la ironía, el doble sentido de las palabras. Por la misma razón, se expresan de forma a veces demasiado directa y su manera de actuar puede ser vista como inapropiada. Algunos tienen también dificultades con el control de los tiempos. Necesitan rutinas. Son rígidos y les cuesta mucho cambiar de planes. No les gusta improvisar. Este tipo de rasgos hacen que sean percibidas como personas raras, desconsideradas o incluso maleducadas. Pero no lo son. Al revés, son sensibles, a veces hipersensibles, y sufren mucho por esa falta de encaje en las relaciones sociales.

La tendencia a focalizar el interés puede ser una ventaja si se canaliza adecuadamente. Thunberg comenzó a interesarse por el clima a los ocho años. Era una chica silenciosa que se sentaba en las últimas filas de la clase. “Cuando algo te interesa mucho, ves las cosas más claras”, explica en una entrevista que puede escucharse en la web de The Guardian. Cuando tenía 11 años vio un documental sobre la contaminación marina y le impactó tanto que la hizo llorar. “Los demás niños se olvidaron en cuanto salieron al patio. Pero yo no podía. Las imágenes volvían y volvían”.

Leyó mucho sobre los efectos del calentamiento global. Y empezó a preocuparse. Hasta el punto de que cayó en una depresión. Dejó de hablar y de comer. En dos meses perdió 10 kilos. Sus padres la cuidaron y escucharon. “Me hizo sentirme bien poder hablar de ello”. Salió de la depresión pensando que tenía mucho que hacer. Cuando a los 15 años decidió dejar de ir a la escuela los viernes, sus padres le preguntaron si era una buena idea, si creía que era lo mejor para ella. Les dijo que sí. Con total seguridad. “Pues si es así, adelante”, le dijeron.

Thunberg tiene un elaboradísimo discurso acerca de la responsabilidad de los políticos sobre el cambio climático con el que ha interpelado a quienes ostentan el poder de cambiar las cosas. Ver a alguien con la timidez propia del síndrome de Asperger hablar ante cámaras de todo el mundo y dirigirse a un auditorio de mandatarios poderosos muestra hasta qué punto la fuerza de la voluntad puede hacer elásticos los límites en este trastorno.

“Es importante no ver solo las limitaciones. El síndrome de Asperger es una condición neurológica que se puede tratar con una terapia psicosocial orientada a mejorar las habilidades sociales. Pero tan importante como incidir en las dificultades es valorar los talentos y las fortalezas”, dice José Antonio Peral, psicólogo clínico y responsable técnico de la Confederación Asperger España. Entre esas fortalezas figuran a veces habilidades especiales. Es frecuente, por ejemplo, una gran memoria visual y capacidades aumentadas para captar estructuras y detalles. La necesidad de orden, las rutinas o el puntillismo pueden ser un problema pero también una virtud si se canalizan adecuadamente.

“Cuando encuentran una actividad que les interesa y un entorno adecuado, son personas muy capaces, nobles, sinceras y perseverantes”, afirma Sergi Mampel, psicólogo de la asociación Asperger Cataluña. “El reto es conseguir que ese interés focalizado pueda ser social y laboralmente útil”, añade Pilar Pérez, presidenta de la asociación. Ella tiene dos hijos con el síndrome de Asperger, una chica de 17 años y un chico de 14. “Las familias han de hacer un gran esfuerzo. Es una neurodiversidad que puede evolucionar positivamente y permitir una vida autónoma, pero necesita acompañamiento toda la vida”.

Muchos destacan en matemáticas, pero la idea que asocia este trastorno al sabio autista es equivocada. “Solo un 10% de las personas con el síndrome de Asperger presentan altas capacidades. El resto tienen niveles de inteligencia normal”, precisa José Antonio Peral. En ese reducido grupo se encuentra Daniel Tammet. Su caso, conocido por el libro autobiográfico Nacido en un día azul, es seguramente el que más ha contribuido a crear la imagen del sabio autista. Tiene síndrome de Asperger pero el suyo es un caso muy excepcional. Su cerebro no funciona de forma convencional. Percibe los números con formas, colores y texturas, y eso le permite hacer cálculos matemáticos complejos a una velocidad increíble. Ha sido capaz de recitar sin equivocarse 22.500 decimales del número pi y aprender un idioma en apenas unos días. Pero el libro también muestra el anverso: una tendencia insuperable al aislamiento.

Thunberg es muy consciente de sus condicionantes e incluso bromea sobre ellos. Tiene una expresión extraña, le cuesta sostener la mirada. Es capaz de hablar en público, pero lo hace con una fuerte tensión interna, como puede verse en la filmación de una conferencia TED. Puede hablar en público y lo hace, pero su estado más plácido es una especie de mutismo selectivo: “Solo hablo cuando creo que es necesario. Y ahora es uno de esos momentos”.

“Así es como soy, si hubiera sido sociable y no hubiera tenido problemas de comunicación, tal vez no hubiera tratado de organizarme ni hubiera tenido fuerza para hacer lo que he hecho”, razona. Después de hablar en el Foro de Davos y en la cumbre del clima de Naciones Unidas, de haber subido a grandes escenarios y de hablar por televisión a millones de personas, no se siente diferente: “No he cambiado, soy la que era”. Una niña que se sienta en la última fila. “La gente cree que estar atrás es negativo, pero a veces necesitamos dar unos pasos atrás para ver mejor lo que hay delante”.

Víctimas de acoso

El síndrome de Asperger es una condición neurológica de origen genético. Ningún estudio ha podido demostrar una causa ambiental. No hay estadísticas fiables sobre la incidencia aunque se estima que lo tienen, en mayor o menor grado, uno de cada 88 niños, con una proporción de una niña por cada cinco niños.

“A diferencia de otros cuadros de autismo, las personas con Asperger tienen más posibilidades de relación social, pero por eso mismo están más expuestas y sufren más”, afirma José Antonio Peral. Especialmente delicada es la etapa infantil. Son percibidos como niños raros y si no hay un entorno vigilante, pueden ser fácilmente víctimas de acoso. “El 90% de los niños con Asperger han sufrido humillaciones”, indica Peral. En la adolescencia tienen necesidad de relaciones sociales, y eso es positivo, pero al ver que no encajan pueden sufrir angustia y depresión. Muchos llegan a adultos sin un diagnóstico y cuando por fin lo tienen, se sienten aliviados de poder encontrar una explicación a sus problemas de relación. “Las personas con el síndrome han de hacer un esfuerzo de adaptación, pero la sociedad también, para acogerlos. Por eso es bueno que se conozcan casos como el de Greta ”, añade el psicólogo Sergi Mampel.

Fuente: El País. 24 de marzo de 2019 por Milagros Pérez Oliva

viernes, 22 de marzo de 2019

Escuelas Oficiales de Idiomas. Pruebas libres de certificación

Convocatoria 2019. Galicia




Plazo de matrícula: del 13 de marzo  al  2 de abril de 2019. 

Aplicación web para matrícula abierta hasta el día 2 de abril a las 12:00 de la mañana.

Más información ( obtenida de la EOI de A Coruña):
·         Circular 1/2019


Consideraciones previas a la matrícula
  • Es preciso tener 16 años cumplidos en el año natural de celebración de las pruebas o 14 años si opta a un idioma diferente de la primera lengua extranjera estudiada en la ESO.
  • No es posible obtener el certificado de un nivel equivalente a otro ya cursado en el anterior plan de estudios de EOI.
  • No es necesario superar el examen de certificación de un nivel inferior para poder presentarse a uno superior.
  • No podrá estar matriculado en el mismo idioma y curso en el mismo año académico por enseñanza oficial y libre simultáneamente.
  • El alumnado que ya realizo estudios en una EOI en cursos anteriores y desee matricularse por régimen libre en esta escuela en 2018-2019 deberá  indicarlo y aportar certificación académica de la escuela de la que procede.
  • No hay límite de convocatorias en modalidad libre.

 Procedimiento de matrícula
  1. Acceder a este enlace para matricularse
  2. Pagar las taxas (como proceder al pago de taxas).
  3. Formalizar la matrícula presentando la documentación dentro del plazo establecido en la secretaria del centro o en las secciones respectivas
  4. Se puede enviar la documentación escaneada por correo electrónico a matricula@eoicoruna.org  
  La matrícula no será efectiva hasta que no se complete este paso.


Documentación necesaria para la matrícula
  • Resguardo de matrícula libre generado por la aplicación web (emite 2 copias automáticamente).
  • Comprobante del pago de las taxas.
  • Menores de 16 años: certificado do su centro indicando la 1ª lengua estranjera en la ESO. Pincha aquí
  • Alumnado CALC: documento de realización del curso emitido por el CFR,  con requisito de asistencia.
  • El alumnado que se vaya a presentarse a las pruebas ABAU debe hacerlo constar
  • El  alumnado procedente de otras EOIs deberá presentar certificado de estudios de la EOI de origen.
  • Alumnado con diversidad funcional y que precise condiciones especiales, debera aportar documentación acreditativa y  si solicita adaptaciones, cubrir esta solicitud y entregarla
El alumnado que se matricula por primera vez en esta EOI deberá además presentar:
  • Fotocopia del DNI ,NIE o pasaporte.
  • 2 fotos de carné.
Coste de la matrícula.  aquí
Fechas de las pruebas.  aquí

Guías para los candidatos y modelos de pruebas

Alumnado afectado por la incorporación al nuevo plan de estudios

El alumnado oficial del curso 2017-2018 que superó los niveles Intermedio-1 y Avanzado-1 del plan anterior y se incorporó a los niveles Intermedio B2.1 y Avanzado C1.1 en el curso 2018-2019, no pudiendo certificar, respectivamente, los niveles B1 y B2, podrá realizar las pruebas de certificación del nivel no certificado, para lo que debe formalizar la matrícula siguiendo el procedimiento recogido en esta circular. Este alumnado dispondrá de las convocatorias ordinaria y extraordinaria para superar las pruebas y no tendrá que abonar los precios públicos por el acceso  a las  pruebas de certificación.



 



Fuente: EOI Coruña