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martes, 23 de abril de 2019

.Vuestra Voz. ORIENTACIÓN EDUCATIVA. Profesión.

Orientador psicopedagógico

LA PROFESIÓN

Los orientadores psicopedagógicos se ocupan de guiar a los estudiantes en su etapa de aprendizaje. Su papel es cada vez más importante, pues su trabajo no se reduce a la atención de los alumnos en el colegio o el instituto, sino que la orientación psicopedagógica se esboza como un proceso de ayuda continuo, con objeto de potenciar el desarrollo humano.
Los Servicios de Orientación Escolar y Vocacional nacieron en los setenta con la Ley General de Educación. Con la LOGSE los Departamentos de Orientación (DO) llegaron a los institutos y la figura del Orientador se convirtió en algo esencial en la vida escolar. Con la LOMCE se implantó el Consejo Orientador que, a través de informes, se encarga de comunicar al alumno y familias la consecución de competencias y objetivos por parte de este.
A pesar de esta evolución legislativa, el número de orientadores en nuestro país sigue siendo insuficiente para cubrir toda la demanda existente. Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Pedagogos y Psicopedagogos de España denuncian que en muchas comunidades autónomas la ratio es de un orientador por 700 alumnos cuando desde la UNESCO se pide que haya un ratio de 1 orientador por cada 250 alumnos.
En los últimos años el orientador se ha convertido en una figura importante en la etapa educativa. No solo por ofrecer ayuda en cuanto a la elección de estudios superiores o en la detección de problemas de aprendizaje, sino también como figura clave para luchar contra el abandono escolar y para realizar acciones preventivas en cuanto al acoso escolar, drogadicción, tecnoadicciones y otras problemáticas sociales que pueden afectar a los alumnos.
Según un estudio realizado en 2012 a más de 2.000 profesionales para conocer cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan en su trabajo, la falta de tiempo es el principal hándicap, seguido por la escasa colaboración de las familias (sobre todo en Secundaria) y la poca atención que recibían por parte del equipo directivo del centro. Citaban también como otros obstáculos, que no habían recibido suficiente formación como orientadores, que las familias demandaban respuestas que van más allá de sus funciones y la escasa colaboración de los tutores en los centros.

¿Qué hace un orientador psicopedagógico?

Las tareas que realiza un Orientador Psicopedagógico se agrupan en tres bloques fundamentales: detección de necesidades educativas y trastornos de aprendizaje de los alumnos, acción tutorial con programas complementarios a la enseñanza académica y orientación académica y profesional.
Para detectar si hay algún tipo de trastorno o dificultad en el aprendizaje (dislexias, altas capacidades intelectuales, retraso cognitivo, disfunciones motoras, asperger, autismo…) realizan evaluaciones psicopedagógicas, pruebas de capacidad intelectual, de comprensión lectora... y hacen seguimiento de cada alumno en colaboración con los profesores.
También elaboran diferentes programas complementarios a la enseñanza académica, para informar y ayudar a los alumnos: planes de educación para la salud, prevención de drogodependencias, de enfermedades de transmisión sexual, alimentación saludable, prevención de la violencia, acoso sexual...
Y ofrecen a los estudiantes información de todas las alternativas que hay en el sistema educativo para asesorarles en los itinerarios y opciones que pueden elegir en el futuro (carreras, títulos de FP, otros estudios…) y sobre cómo evoluciona el mundo laboral.
La atención que prestan a los alumnos varía en función de la etapa educativa en la que se encuentren. En la etapa Infantil suelen centrarse en la detección precoz de dificultades y trastornos. En la etapa Primaria es clave la educación para la salud, la orientación, las técnicas de estudio, las dificultades de aprendizaje y la atención a la diversidad. A partir de Secundaria tiene más peso la orientación académica y profesional. Ayudan a los alumnos a elegir las materias más adecuadas según el itinerario formativo que quieran seguir.
El orientador también puede trabajar con las familias mediante el asesoramiento y la participación en el desarrollo de programas de formación para padres.

Salidas profesionales

En educación: centros educativos de enseñanza reglada, en los Servicios de Atención Psicológica universitarios, en Escuelas Infantiles, formador en cursos de Formación Profesional, en investigación universitaria, en consultoría educacional, dando charlas sobre educación sexual, drogas...

Por oposiciones: en pedagogía terapéutica, o para la Administración.

Otras salidas: técnico en Orientación Laboral, en la elaboración de materiales para editoriales o en el departamento de Recursos Humanos, de perito judicial, orientación laboral, centros médicos, gabinetes psicopedagógicos, geriátricos, centros penitenciarios y de acogida de menores, etc.

LA FORMACIÓN

Tradicionalmente, la mayoría de los orientadores procedían de la titulación de Psicopedagogía, que aunaba la orientación educativa con la Psicología, la Pedagogía, Filosofía y Ciencias de la Educación. Sin embargo, con el Plan Bolonia, la licenciatura en Psicopedagogía se ha convertido en un máster. Por lo que en muchos casos, suelen graduarse previamente en Pedagogía, Psicología o Trabajo Social y complementan su formación con el Máster en Psicopedagogía.
Para ejercer como orientador psicopedagógico en un centro público es necesario también cursar el Máster Universitario de Profesorado (MUP), equivalente al antiguo Certificado de Aptitud Pedagógica.
En el Máster en Psicopedagogía, suelen formarse en diversos temas relacionados con este ámbito: diferentes modelos de enseñanza y su adaptación a los alumnos, evaluación e intervención en necesidades educativas especiales, atención a la diversidad, inserción laboral de colectivos, asesoramiento en la edad adulta, acciones dirigidas a adolescentes, personas con discapacidad, proyectos sociolaborales...

¿Qué es lo más valorado de este perfil?

  • El interés en la transmisión de claves, conocimientos y competencias, puesto que más que dar las soluciones, es indicar el camino para que el alumno las resuelva por sí mismo.
  • Carácter socio comunitario del orientador psicopedagógico interesado en conseguir y mantener el bienestar común, aumentar la calidad de vida e integración en el entorno del alumno.
  • La iniciativa y proactividad.
  • Cualidades como la empatía, pensamiento analítico, comunicación, trabajo en grupo y cooperación, aprendizaje y utilización de conocimientos, flexibilidad y control del cambio, entre otras.
Sobre mi
ENTREVISTA
"Ser profesional de la orientación es un trabajo complejo en un mundo cada vez más complejo. Por eso precisa una sólida formación académica, además de una constante actualización y de formación complementaria"

Ana Cobos Cedillo

Orientadora. Presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España.

¿Cómo explicaría en unas pocas palabras la labor que realiza como orientadora?

Explicarlo en pocas palabras es muy difícil porque son muchísimas tareas. Pero, resumiendo mucho, podemos decir que el orientador en un centro se dedica a que todo lo educativo que es complementario a lo académico contribuya al éxito educativo. Por ejemplo, organizar la respuesta educativa que necesita el alumnado que presenta dificultades de aprendizaje, atender al alumnado en momentos críticos de su vida que puedan afectar en sus estudios y bienestar; o bien proporcionar orientación académica al alumnado para que éste prosiga sus estudios y pueda continuar su proyecto de vida.

¿Qué actividades conforman su día a día?

Las actividades giran en torno al asesoramiento técnico en psicopedagogía a la comunidad educativa y a los tres ejes de trabajo clásicos en la orientación: atención a la diversidad, orientación académica y acción tutorial. Por ello, día a día tengo que entrevistar al alumnado, reunirme con los tutores, con el profesorado, equipo directivo, familias del alumnado. Asimismo, hay unos requerimientos importantes como realizar informes de evaluación psicopedagógica, elaborar materiales para la puesta en marcha de la acción tutorial y un sinfín de tareas que cada vez resulta más inabarcable.

¿Qué parte de su trabajo le gusta más?

Lo que más me gusta es la atención al alumnado, trabajar para que cada uno y cada una tengan cubiertas sus necesidades y puedan seguir el camino de su proyecto de vida. A veces las necesidades son emocionales, otras veces de información, y en ocasiones tan complejas que requieren planes personalizados y un concienzudo trabajo de equipo, pero siempre que conseguimos que las condiciones de un alumno o alumna mejoren es tan gratificante que la satisfacción que se obtiene no tiene precio.
A veces las necesidades son emocionales, otras veces de información, y en ocasiones tan complejas que requieren planes personalizados y un concienzudo trabajo de equipo.

¿Qué formación es necesaria para desempeñar este trabajo?

La formación académica más adecuada es Pedagogía, Psicología o Psicopedagogía, aunque también es imprescindible mucha formación complementaria sobre todo en convivencia, habilidades sociales, gestión, trabajo en equipo, así como en trastornos del aprendizaje. Es necesaria una mente abierta a la incorporación de cada vez más conocimientos, pues se van a necesitar.

Además de la formación ¿Qué otros conocimientos cree que son imprescindibles para desempeñar bien esta actividad?

Pues era lo que comentaba, que el trabajo de orientador es un trabajo complejo en un mundo complejo que cada vez lo es más y más. Por eso, el profesional de la orientación precisa de una sólida formación académica, además de una constante actualización y de formación complementaria. Necesitamos dar respuesta a las demandas que surgen cada día en nuestros ámbitos de trabajo. En la orientación profesional, por ejemplo, es esencial estar al día de la oferta educativa no solo de nuestro entorno más próximo sino también de otros más lejanos, pues con la globalización la formación a distancia es una posibilidad cada vez más interesante. En el ámbito de la acción tutorial, para trabajar la orientación personal necesitamos saber cada vez más sobre el comportamiento humano, la convivencia virtual, la relajación..., habilidades que complementan la formación académica y que se van haciendo imprescindibles en un mundo como el nuestro. Así como en la atención a la diversidad, donde la diferencia entre personas cada vez es mayor y más rica. Todo un reto trabajar para que las personas encuentren su lugar en el mundo...
Asimismo es muy importante formar parte de redes profesionales donde recibir asesoramiento e intercambiar experiencias. Pues como digo, se trata de una profesión muy compleja que afronta retos nuevos cada día.

En su opinión ¿Qué habilidades innatas debería tener una persona que quiera dedicarse a esta profesión?

Creo que si quieres ser orientador es imprescindible que te guste trabajar con personas. Nuestro trabajo se realiza en entornos sociales y se dirige siempre hacia personas, por eso te tienen que importar las personas y ser empático. A la vez, es necesario ser emocionalmente fuerte para poder convivir con problemas importantes de las personas sin venirte abajo con ellos.

¿Cuáles son los principales retos a los que deben enfrentarse actualmente en su área de trabajo?

Siempre hay que tener presente que trabajamos por y para que el alumnado pueda seguir su proyecto de vida con éxito. Para ello tenemos algunos retos que afrontar. Como la integración de las tecnologías y las redes sociales, que han llegado a nuestras vidas y se han colocado en el centro de las mismas sin que todavía estemos preparados para ello. Las tecnologías nos han cambiado la vida y debemos aprender cómo convivir con ellas y obtener sus beneficios y evitar sus peligros, que también los tienen.
En definitiva, creo que los grandes retos del orientador son: las tecnologías y que cada persona pueda seguir su proyecto de vida, y que el sistema educativo y la sociedad le proporcione lo que necesita. En una palabra, la inclusión.

¿Cómo ve el futuro de esta profesión en los próximos años?

En un mundo tan complejo como el que vivimos, la profesión de orientador se hace cada vez más necesaria y valiosa. Es necesario que las familias, el alumnado y todas las comunidades educativas en su conjunto lo expliciten y hagan visible, pues es imprescindible que la administración haga una apuesta por la orientación educativa reforzando las plantillas. Recordemos que la UNESCO recomienda que la ratio de orientadores sea de uno por cada 250 estudiantes para que los sistemas educativos sean de calidad, y en España de momento triplicamos esta ratio.

¿Qué consejo daría a una persona que esté pensando en formarse como orientador psicopedagógico?

Que primero piense si realmente le gusta, porque es una profesión muy estresante que siempre te deja con la sensación de no poder abarcar todas las tareas, y tienes que saber convivir con ello.
En segundo lugar, le recordaría la importancia de que le guste la gente, que le interesen las personas, los niños y jóvenes. Porque si no le gustan las personas, este trabajo le resultará aún más estresante. Le diría también que estudie mucho y que esté dispuesto a no dejar nunca de estudiar. Es un trabajo difícil donde hay que asumir muchas responsabilidades, y debes intentar no equivocarte pues lo pagarían personas que te han entregado su confianza. Y por último, le destacaría la importancia de pensar en su propio proyecto personal, pues si lo que desea es contribuir a hacer un mundo mejor, la orientación sí es su camino.

 Fuente: Infoempleo. Perfiles.